Gastr Del Sol - We Have Dozens Of Titles

Gastr Del Sol

We Have Dozens Of Titles
Avant Folk, Post Rock, Experimental Rock

No Calificable

Reseña
"Una colección de grabaciones como esta, da la impresión de que es la punta de un iceberg, es motivo de celebración y escucha ilimitada"
Por: Gabriel Carrillo de Icaza

Muchísimo mas grande de lo que históricamente suele reconocerse, es el adeudo que la música contemporánea tiene con Gastr Del Sol, colectivo que entre 1993 y 1998 rompiera paradigmas dentro de la siempre efervescente escena de Chicago, capitaneado por dos figuras fundamentales de la experimentación sonora norteamericana, por un lado el fundador David Grubbs oriundo de Kentucky, quien tras la ruptura de su banda post Hardcore Squirrel Bait, crea el grupo noise rock Bastro junto con el batería John McEntire y el bajista Bundy K.Brown, compañeros que pocos años mas tarde conformarían la primer alineación de Gastr Del Sol, sin embargo en 1994 McEntire y K. Brown se bajan del carro para fundar Tortoise, momento en que se integra Jim O’Rourke, quien ya para entonces llevaba algo de tiempo editando material por su cuenta, pero aún no se sabía el tamaño de artista que llegaría a ser, ambos músicos estaban en sus veintitantos.

Gastr Del Sol

Ya juntos Grubbs y O’Rourke grabaron tres álbumes, dos ep’s y un disco sencillo compartido con el legendario artista Tony Conrad, y en esas grabaciones hicieron y deshicieron en términos de experimentación, entrecruzando folk, primitivismo americano, música concreta, improvisación libre, drone, electrónica e incluso ciertos guiños al pop barroco, aportando de manera significativa a ese subgénero que llevaba algunos años gestándose y que terminaría por bautizarse como post rock. La ocasión de volver a poner sobre la mesa la obra de un proyecto desintegrado hace casi 25 años viene a cuenta de la reciente edición de un material de archivo, que reúne espléndidas versiones inéditas e interpretaciones en vivo de algunos de sus cortes mas significativos, acompañados de grabaciones que nunca salieron a la luz y que tras una masterización de mano del propio Jim O’Rourke se escuchan tan pertinentes como el día en que fueron visionariamente grabadas.

Como mencioné antes, independientemente de que el dueto compusiera y elaborara cada álbum, el proyecto funcionaba como un colectivo con un gran número de músicos invitados, de hecho McEntire y K. Brown nunca dejaron de participar en sus álbumes y presentaciones, en los que los diálogos entre guitarras disonantes, el clarinete bajo, pianos preparados, sintetizadores en incesante repetición, grabaciones de campo, orquestaciones atonales, ruidos y accidentes sonoros eran el común denominador creativo de esta fugaz asociación, que si bien no fue mas que uno de los tantos picos creativos en las carreras de Grubs y O’Rourke, sin duda representa la concreción de sus exploraciones juveniles y un claro punto de partida para lo que serían sus subsecuentes desarrollos individuales, por lo que una colección de grabaciones como esta, que por cierto me da la impresión de que es la punta de un iceberg, es motivo de celebración y escucha ilimitada.

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