Repetition es el 5to álbum de estudio de Unwound, banda cuyo sonido se aproxima al post-hardcore, noise rock, post-rock y a veces se les atribuye más etiquetas dentro de esa misma línea. Tras lanzar su tercer álbum The Future of What (y el cuarto álbum homónimo de la banda que, a pesar de cronológicamente colocarse entre Repetition y TFoW, fueron grabaciones viejas que decidieron sacar en ese periodo, pero me estoy desviando), continúan el camino que ya venían construyendo en sus lanzamientos anteriores. Aunque en cuestión de carácter sonoro, Repetition depende un poco más de la finura y técnica del grupo para lograr un sonido sucio y pesado, a diferencia de discos anteriores a TFoW que se apoyaban más en feedback impredecible, micrófonos ásperos y reverberaciones distorsionadas, pero de nuevo me desvío.
Sin importar este ligero cambio en la identidad de su sonido y las herramientas utilizadas, Unwound se posicionaba como una de las bandas más innovadoras y creativas de los 90’s. Para este punto de su carrera ya habían dominado su sonido en términos de las emociones que evocaba, ahora la búsqueda parecía más enfocada en explorar todo lo que ese mismo lenguaje podía ofrecer.
Repetition fue el primer álbum de Unwound que incorporó sintetizadores, y se nota que dentro de esta exploración buscaban expandir su idea estética con una herramienta nueva. Usan estos elementos para añadir profundidad y texturas más allá de una voz adicional, inclinándose más hacia la musicalidad de sus miembros y dejando un poco de lado la estética más rebelde de sus discos anteriores.
Una de las claves que hacen de Repetition un punto importante dentro de su discografía son las baterías de Sara Lund. Utiliza tiempos no convencionales y muchas veces carga con gran parte del storytelling y la dinámica de las canciones. Junto a ella, en la sección rítmica, está Vern Rumsey, cuyo rol cambia según lo que pide cada track: a veces sigue a Sara como una sombra, otras el bajo funciona casi como una tercera voz, pero nunca haciendo más de lo necesario.
Por último, es importante reconocer a Justin Trosper como la piedra angular de la identidad de la banda. Su voz y su interpretación son tan icónicas como las letras que escribe: textos basados en experiencias personales, llenos de aceptación, duda y esa etapa de transición que todos vivimos en nuestros veintitantos, buscándonos y, en algunos casos, encontrándonos en el arte. La tensión que generan sus letras es clave, más que lo que dice directamente, son los espacios que deja. Esa tensión termina resolviéndose, tarde o temprano, en la forma en que los demás miembros construyen una narrativa musical muy propia de Unwound.
En general, este álbum es de mis favoritos personales de los 90 y de esa escena post-hardcore en específico. Unwound experimenta con una estética ligeramente distinta, difícil de ejecutar, incorporando nuevos instrumentos y dinámicas, y aun así logra un álbum emblemático dentro de su discografía y, en muchos sentidos, de la música moderna en general.