Three - Four Tet

Four Tet

Three
Electronica

Reseña
"Un álbum de ocho canciones ... a veces ocho es suficiente, que no se necesita un diez perfecto ..."
Por: Alejandro Andonie

La vi cuando la subió a Instagram unas semanas antes del estreno. Primero me recordó a la portada de Dial M for Monkey de Bonobo, de hecho, la nueva versión del veinte aniversario contiene en el lado D un remix de Pick Up hecho por él, por Kieran Hebden: Pick Up (Four Tet Remix).

El otro día había estado leyendo algo sobre los nombres, sobre las letras de las canciones, sobre cómo los títulos, a veces, son suficiente letra. Esto ya lo había imaginado, ya le había dado vueltas, pero no lo hice consciente hasta que lo vi en una entrevista que Musicradar le hizo a Tourist (William Philips).

Un álbum de ocho canciones hace la pregunta de ¿bueno y en donde están las otras dos? ¿Por qué se decidió que era mejor no integrarlas al álbum? Tal vez sea una cuestión de discurso: mira estas son las ocho obras y con esto he dicho lo que quería: que a veces ocho es suficiente, que no se necesita un diez perfecto para sacar el álbum y, sobre todo, que los títulos, esas palabras acomodadas de cierta forma, forman poemas.

Daydream repeat, la cuarta en el álbum de Three, quizá la más juguetona, experimental, combina EDM y noise. El arpa que suena entra y sale. Los hi-hats filosos sirven como líneas en la pista. El bombo la acelera, pero no es ni muy fuerte, ni muy sutil: four-on-the- floor, se mantiene a una velocidad estable, como en un sueño, y lo que viene a romper, digamos, lo que funciona como despertador, es el oscilador que crece, un oscilador que crece rápido hasta opacar la melodía.

Gliding Through Everything, la segunda en la historia, es otro ejemplo de un título-poema. La canción resbala, flota, rema y se aleja del mundo de las percusiones para entrar en una carretera en donde dan ganas de desacelerar, como si todas esas mañanas, todas esas veces que se ha recorrido el mismo camino, uno no se había dado cuenta de que se puede, de que es posible despegar el pie, despegarse, soltarse del tiempo, dejar de querer llegar temprano, olvidarse del amor. O por amor, desacelerar, porque, por ahora, no viene nadie atrás, no hay quien nos quiera rebasar. Pero, esa es la ventaja/desventaja de esta canción: da la sensación de que se puede desacelerar para siempre, pero de un segundo a otro se corta, evocando otras bandas que pasan con más sutileza de una canción a otra como Pink Floyd.

Skater tiene unos riffs de guitarra tan padres que invitan a salir a conocer la ciudad a pie o en una patineta. La melodía, el viaje por la ciudad es acompañado por unas voces femeninas, angelicales, digitales. Hebden evoca el punk sin la necesidad de letras, ni distorsión. En esto consiste la rebeldía, el valor de Skater.

31 Bloom parece no decir mucho, pero a mí esta noche me ha dicho algo. Hace un momento he visto que han puesto en el grupo de WhatsApp que hicieron para organizar la fiesta sorpresa de un amigo que cumple 31: ¿Quién falta de llegar? A lo que he contestado:

Yo no creo poder ir
Me entró una alergia horrible
Que disfruten la noche

Una disculpa

Los invitados llevan una hora esperando a que entre el festejado por la puerta que imagino que al leer esto pensarán: de la que se salvó.

So Blue. La melodía tan jazz, con tintes de Nicolas Jaar, o más bien: Darkside, y una vocecita que no pasa desapercibida, que suena ensimismada, perdida, como un espectro del futuro y que entre más segundos le restan, más se aleja de la portada del álbum, una fiesta de colores, verde olivo, azul claro que se ha degradado a blanco, rosa mexicano, o quizá rosa de la India.

Sin embargo, Three Drums ha sido puesta al final por eso: para decirnos cómo sonaba un atardecer en el 2000 cuando la tecnología no podía decir tanto.

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