Una de las primeras reseñas que publicamos en esta página, fue dedicada al álbum debut del supergrupo conformado por el multiinstrumentista Graham Coxon, quien hiciera fama desmedida como guitarrista de Blur y Rose Ellinor Dougall ex integrante de The Pipettes, dupla formada en 2021 como resultado de la química musical aunada a la relación de pareja que ambos músicos conllevan hace tiempo, misma que ha demostrado un desarrollo creativo importante, pues tan solo año y medio les ha tomado para entregar su singular secuela, que si bien mantiene presentes las características que distinguen ya un sonido propio, puede diferenciarse claramente de lo que ya el dueto había demostrado era capaz.

Editado por la discográfica londinense Transgressive y producido nuevamente por el omnipresente James Ford, quien tan solo en 2024 hizo lo propio en discos de artistas tan disímbolos Bill Ryder-Jones, The Last Dinner Party, Pet Shop Boys, Beth Gibbons y Fontaines D.C., el álbum ha sido ejecutado en mayor porcentaje por el dueto, ella cantando y tocando los teclados y el cantando y tocando guitarras, bajo, batería, saxofón e incluso acordeón, y las secciones donde entraron los músicos invitados fueron los alientos para lo que se ocuparon tres saxofonistas mas y las cuerdas que corrieron a cargo de The Elysian Quartet y Sam Becker, además de algunos teclados adicionales cortesía de Ford.
City Lights de entrada, ya como su nombre lo indica, tiene un corte urbano y moderno que se separa un tanto del perfil bucólico de su antecesor, y su contenido tiende mucho mas a evocar el glam rock de los primeros Roxy Music o del Bowie de Heroes a diferencia de aquel que se aproximaba mas al rock progresivo y al folk sicodélico, sin embargo la sensación que permea en su obra es que ambos han logrado ya concebir una esencia de atmósfera nocturna y tono grave tan particular, que les permite ir estilísticamente de un lado a otro sin perder ni un poco su propia personalidad.