The Cure - Songs of a Lost World

The Cure

Songs of a Lost World
Gothic Rock, Dark Wave, Post Rock

8.1 / 10

Reseña
The Cure regresa con un álbum que refleja un proceso de composición complejo y personal. Ofrece un sonido que se aleja del pop y se adentra en lo melancólico y lo furioso.
Por: Gabriel Carrillo de Icaza

Es prácticamente imposible actualmente desconocer por completo a The Cure, nunca haber escuchado una canción, nunca haber visto el logotipo, no identificar al menos en la memoria el lánguido y enmarañado aspecto de su cantante, y es que la banda fundada en Crawley Inglaterra hace casi cincuenta años, ha tenido una presencia importantísima en el desarrollo de la música contemporánea, tanto en su periodo mas cercano al punk, sus etapas mas oscuras, los delirios neosicodélicos, acercamientos a la música bailable y vastísimos devaneos pop, ha formado parte del cotidiano musical mas difundido entre diversas generaciones.

A pesar de no haber publicado musica desde 4:12 Dream de 2008, el grupo no había dado señales de desaparecer, y aunque el disco estaba planeado a editarse en 2019 no fue hasta tres años después que se supo que el álbum llamado Songs Of A Lost World llevaba años en un complejo proceso de composición y grabación, hasta que finalmente en septiembre de 2024 se anunció que el disco producido por Robert Smith junto con ingeniero de sonido y mezcla Paul Corkett, con quien ya habían trabajado en su álbum del 2000 Bloodflowers, y masterizado por el requeridísimo Matt Colton (James Blake, Jamie XX, Floating Points) sería publicado a finales de año.

El álbum que pone fin al periodo mas largo entre discos en la historia de la banda, fue escrito, compuesto y arreglado íntegramente pos Robert Smith, hecho que curiosamente no es tan común en el grupo, y sorprendentemente representa un momento pico que era muy difícil de prever en su carrera, pues sin intentar grandes sorpresas o innovaciones en su sonido, este se refresca acercándose de pronto a las maneras del post rock, dejando ver al conjunto en su modalidad mas ríspida, sin un solo gancho, ni un pequeño coro que se pueda seguir, ni un solo acercamiento al pop, solo oscuras canciones que van de los cuatro a los diez minutos oscilando entre lo melancólico y lo furioso.

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