Sofie Royer - Young-Girl Forever

Sofie Royer

Young-Girl Forever
Synth Pop, Sophisti-Pop, Euro-Disco

7.8 / 10

Reseña
El tercer álbum de Sofie Royer, marca un giro radical hacia un sonido más sintético y bailable, lleno de sintetizadores y ritmos enérgicos.
Por: Gabriel Carrillo de Icaza

Posiblemente el nombre de Sophie Royer no le suene a muchos y no cause el mayor revuelo, pero la artista nacida en Palo Alto California en 1991 y establecida en Viena, tiene una trayectoria significativa, desenvolviéndose como artista visual, modelo y dj, dando inicio a su carrera musical al grabar una sesión para Boiler Room, y tras trabajar en las oficinas de la discográfica angelina Stones Throw, finalmente edita su primer álbum Cult Survivor en 2020 y su secuela Harlequin en 2022, en los que desarrollaba una suerte de pop barroco que si bien no le redituaron gran celebridad, le permitieron abrir conciertos para Lana Del Rey, LCD Soundsistem o Air, lo que le dio mucha perspectiva y le llevó a dar una vuelta de tuerca a su sonido.

Sofie Royer

Tras la experiencia de tocar en conciertos masivos, se dio cuenta que a pesar de que sus canciones lentas eran las mas reconocidas por el público, ella lo pasaba mejor cuando interpretaba sus temas mas animosos y enérgicos, por lo que decidió para su tercer álbum virar a un estilo radicalmente distinto, de sonido mucho mas sintético y carácter decididamente bailable, en el que predominaran los sintetizadores, las cajas de ritmos o las guitarras funky, así que volvió a Tomar el control de la producción haciendo equipo con Maximilian Walch quien funge como coproductor de varios temas e ingeniero, con la misión de hacer un disco para la pista de baile.

Y el objetivo se cumple con creces, el disco espectacularmente cantado en impecables inglés, francés y alemán, desde los primeros segundos se desenvuelve inmerso en un sonido al igual gélido e inmaculado, que grandilocuente, preciosista y de elegantísima meticulosidad, alimentado por completo de ese pop europeo de finales de los setenta e inicios de los ochenta, que en ocasiones se puede ensuciar con un solo de guitarra eléctrica, pero nunca perderá esa carismática perfección heredera del french pop, del italo disco o de los himnos ganadores del festival Eurovisión.

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