Richard Dawson - End Of The Middle

Richard Dawson

End Of The Middle
Folk Sicodélico, Folk Progresivo, Canción De Autor

9 / 10

Reseña
En su octavo álbum, Richard Dawson opta por un enfoque más sencillo y personal, dejando de lado la épica y los relatos de ficción. A pesar de la austeridad, su propuesta folk compleja y progresiva brilla, con una instrumentación mínima que resalta su singular estilo de canto y guitarra.
Por: Gabriel Carrillo de Icaza

Escuché por primera vez al cantautor de Newcastle Inglaterra Richard Dawson gracias a su descomunal álbum The Ruby Chord de 2022, y no hubiera podido ser mas oportuno el momento, pues ese álbum que a la distancia encuentro cada vez mas perfecto, representa una cúspide que no he podido equiparar con algún otro punto de su discografía, pues para mi sorpresa su carrera para entonces ya era mediana y me encontraba frente a su séptimo disco en solitario, pues tiene al menos otros seis discos en colaboración con otros artistas y otros diez de experimentación electrónica firmados como Eyeballs, además de que cerraba magistralmente una trilogía que lo vinculaba con los sensacionales álbumes Peasant del 2017 y 2020 del 2020.

Todo este preámbulo viene a cuenta por que tras alcanzar un punto crucial en su carrera, para este octavo álbum ha decidido replegar un tanto y hacer un trabajo mucho mas sencillo, dejar de lado el carácter épico, los relatos de ficción y las instrumentaciones espectaculares, para centrarse en si mismo, su familia y su experiencia inmediata, por lo que además de su productor de cabecera Sam Grant, se hace acompañar únicamente del baterista Andrew Cheehtam y de Sally Pilkington quien canta y toca los sintetizadores en el último corte, ambos colaboradores de tiempo de Richard, y de Faye MacCalman al clarinete, poquísimo personal frente a lo que acostumbra.

Richard Dawson

Sin embargo, el carácter esencial de su propuesta no muestra pérdida ante la austeridad, su modelo de compleja canción folk con elementos progresivos y herencia de la escena Canterbury permanece reluciente, y los nueve cortes de entre tres y casi ocho minutos que suman cincuenta en total, no caen en ningún momento en lo evidente, Dawson se concentra en tocar la guitarra y cantar a su peculiarísimo modo, mientras el clarinete irrumpe a pura disonancia una y otra vez sin poderlo prever, para llegar al último corte donde protagonizan los sintetizadores y el dueto con Sally cerrando impecablemente a modo celestial.

Regresar al blog