Radiohead -  A Moon Shaped Pool

Radiohead

A Moon Shaped Pool

Reseña
Por: Equipo Las Dunas Records

Hoy es el décimo aniversario de la última vez que Radiohead lanzó un álbum de estudio, siendo este el noveno (o décimo, si se cuentan los remixes de The King of Limbs) lanzamiento en la carrera de la banda. Es un disco que, si fuera a ser el último, sería en mi opinión la mejor despedida que pudiera tener una banda tan influyente y legendaria como lo es Radiohead.

El disco se grabó entre septiembre del 2014 y algún momento antes del 8 de mayo del 2016. No hay mucho que se sepa de este período que los miembros de la banda le hayan dicho al público, además de que Rachel Owen, la exesposa de Thom Yorke, luchaba una batalla contra el cáncer de la cual lamentablemente no sobreviviría. Fallecería el 18 de diciembre del mismo año. Entre ese y otros sucesos, como la muerte del padre de Nigel Godrich, principal productor e ingeniero del álbum, estaban las desafortunadas circunstancias que alimentaban y direccionaban el disco hacia un camino de introspección y honestidad.

Un álbum ecléctico, tanto de pesadilla como de ensueño, escenarios catastróficos y nostalgia sobre un futuro que no existe. A Moon Shaped Pool es el proceso de catarsis conceptualizado en un álbum musical. Soledad, pocos detalles aparte del infinito dolor de ser en un mundo donde la pérdida, la ausencia, la vergüenza y la forma en que estas interactúan con tu psique son la única constante.

Una apertura viva y tranquila como Burn the Witch. Con pichicatos de violín en cada corchea acompañando a una drum machine con ritmos suaves pero urgentes. Ambos elementos, consecuentemente ahogados por las voces y el resto de la instrumentación, se convierten poco a poco en una plasta de ansiedad y pánico. En mi opinión Burn the Witch tiene una continuación en Daydreaming que se resuelve de forma relativamente satisfactoria, convirtiendo esa ansiedad en una especie de vacío que solo llena un sonido distorsionado, parecido a una voz que nos dice algo imposible de discernir, un espectro que trata de comunicarse.

El motif sigue en Decks Dark. Drum machines suaves, pero esta vez acompañadas de lo que indudablemente es una batería acústica. Cantos lejanos protagonizando la melodía rítmica de la canción, acompañados por lo que parecen ser guitarras sucias y algo tierrosas. No distorsionadas, pero sí en un punto intermedio, algo atrapado en un limbo entre la intención y el simplemente ser. La letra de esta canción es especial en su inevitabilidad. Nos habla de sucesos de los que no podemos huir ni escondernos. Una reflexión de esta naturaleza a estas alturas de la carrera de Radiohead comunica que la angustia y ansiedad del futuro nunca dejan de habitar nuestra mente.

Seguido de Desert Island Disk, canción centrada en un riff pegajoso y dinámico en la guitarra acústica que establece una pauta para que el resto de elementos más atmosféricos vayan incorporándose poco a poco, avanzando no solamente la narrativa de la canción como entidad individual, sino logrando una especie de descanso dentro del caos melancólico que ha sido el disco hasta ahora. Esta ansiedad regresa inmediatamente con Ful Stop, siguiendo el motif de arpegios que llegan a meterse en nuestra piel y causar escalofríos y tensión de maneras que pocas canciones logran.

Hay poco más que pueda decir del resto de canciones que refleje mejor su carácter que simplemente escucharlas. Desde Glass Eyes hasta Tinker Tailor Soldier Sailor Rich Man Poor Man Beggar Man Thief logran encapsular y hacer de este álbum una sola entidad, representando de forma perfecta esa portada tan icónica. Hablándonos desde encontrar esperanza comunitaria en lo individual, hasta sentirse completamente solo en medio de una multitud. Un álbum claro en su mensaje aún empleando dualidades tan extremas.

Finalmente True Love Waits es una de las canciones más importantes, en mi opinión, de este disco. Llegando a conclusiones a las que nadie quiere llegar, aceptando una pérdida, amando retrospectivamente a alguien que alguna vez significó tanto. Una letra tan personal para Thom Yorke acompañada de un piano que solo pudiera describir como hauntológico, por su parecido con un pequeño collage de sonidos que hace sentir cada nota desconectada de la otra, pero que acompaña a la perfección al resto de la canción. True Love Waits es la conclusión definitiva de este álbum. Abarca su carácter de forma perfecta y deja desesperanzado después de embarcar este viaje a cualquiera que la escuche.

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