Una de las gratísimas sorpresas que me ha revelado la primer mitad del año es sin duda el dúo conformado por los carismáticos londinenses Rowan Martin y Joey Bradbury genialmente nombrado The Rhythm Method, quienes comenzaron una carrera musical por casualidad, pues en 2016 ambos eran desempleados y vivían en un edificio de protección oficial extremadamente barato, como no tenían nada que hacer pasaban todo el tiempo jugando Fifa y viendo Graham Norton Show mientras comían dulces o bebían cerveza, y en algún momento se les ocurrió comenzar a escribir canciones que grabaron en Garage-Band con el Ipad de la madre de uno de ellos.

Tras editar algunos sencillos en 2016 y 2017, se convierten en un secreto a voces con fans de la talla de Elton John, Mike Skinner (The Streets), los integrantes de The 1975 o Wolf Alice, firman con la discográfica londinense Moshi Moshi Music y editan su álbum debut en 2019 que aún con estas credenciales obtuvo moderada fortuna crítica, y no es hasta este año que entregan un segundo álbum, el cual presenta algunas diferencias con aquel casero debut, pues fue grabado en un estudio profesional bajo la producción de Bill Ryder-Jones, productor top en Inglaterra y autor de uno de los mejores discos en lo que va del año, así que el sonido del dúo ha crecido enormemente.
Su propuesta es una extraordinaria mezcla de ese perfecto pop británico de la década de los ochenta, propia de bandas como Prefab Sprout, Style Council o The Pet Shop Boys, referencias que desde su formación son inevitables, pasadas por la influencia del mencionado The Streets y su manera de apropiarse el hip hop, por lo que Peachy resulta un compendio de preciosos temas pop que deambulan entre pasajes soul, country, synth pop o folk con relatos en clave hip hop o spoken word y coros exacerbadamente pegajosos, todo este despliegue de posibilidades sin perder por un instante la brújula, se que explicado suena improbable, pero al escuchar todo tiene sentido.