André 3000 es una de las figuras que revolucionaron el Hip-Hop durante la década de los noventa y su transición a los dosmiles, MC extraordinario e ícono indiscutible de una cultura que no sería lo mismo sin sus aportaciones, sin embargo todo esto parece nunca serle suficiente, y siempre ha buscado demostrar que Outkast quedó atrás, de principio buscando aprender a dominar múltiples instrumentos, intentando construir una carrera actoral que nunca ha pasado a mayores, colaborando con múltiples proyectos musicales, pero un álbum debut parecía algo fuera de sus planes.

Sin embargo en Noviembre pasado André Benjamin anunció que tenía listo un disco completamente instrumental en el que protagonizarían diversas flautas, y por disparatado que pareciera, a los tres días había editado hora y media repartida en ocho cortes donde la discreta instrumentación electroacústica cede todo protagonismo a los instrumentos de viento. Gran parte del mérito de este disco se encuentra en la mancuerna que André logra hacer con Carlos Niño, productor, músico y locutor de radio de Los Angeles, quien hace tiempo viene desarrollándose dentro de la exploración entre el jazz, la electrónica y la música ambient, principalmente con el proyecto Carlos Niño and Friends.
Sin embargo, aún con el expertise de Carlos Niño, un ensamble de músicos sumamente dotado, y un loable afán de reinvención, el proyecto resulta quedarle grande a un músico cuya ambición no es proporcional a sus posibilidades, pues no solo queda claro que André 3000 no es un gran ejecutante, y tampoco es una persona que “nació para tocar la flauta”, no “es uno con su instrumento”, como se esperaría de un músico solista dentro de un conjunto, sino que tampoco demuestra ser un compositor musical muy imaginativo, concretando larguísimas sesiones que nunca logran emocionar, y que lo hacen parecer un instrumentista amateur.