Hace un par de años reseñábamos por primera vez a los oriundos de Kingston Upon Hull, Inglaterra, bdrmm, quienes tenían poco de haber firmado para la discográfica Rock Action de Mogwai, y publicaban un notabilísimo segundo álbum que los deslindaba de la categoría shoegaze que permeaba su primer entrega, para adentrarse en diversas sonoridades propias del post rock, la sicodelia, la electronica, el trip hop o el ambient, mismo que calificamos alto y quedó en cuarto lugar de nuestro conteo de álbumes en lengua extranjera de 2023, pues bien, están de regreso, y si hace dos años venían haciendo un contundente corte estilístico para replantearse sonoramente, esta vez no han querido quedarse atrás y vuelven para desorientar.
Para esta tercer entrega los hermanos Ryan y Jordan Smith junto con el guitarrista Joe Vickers y el baterista Conor Murray vuelven a trabajar con el productor Alex Greaves quien ha producido cada grabación que han llevado a cabo, además de compartir créditos como compositor y como músico en algunos cortes, la masterización corrió a cargo del legendario Dick Beetham que ha trabajado con Kilye Minogue, Marika Hackman o Allison Goldfrapp, y cuenta con colaboraciones tanto del proyecto dance Working Mens Club como de la artista Olivesque, ambos provenientes de la ciudad de Manchester.

Y como líneas arriba ya anticipaba, este Microtonic resulta un nuevo punto de inflexión dentro de su línea de trabajo, uno quizá no tan emocionante como el que atestiguamos en su anterior I Don’t Know, pero nada desdeñable, pues ni siquiera al primer minuto del álbum ya es evidente que su intención está completamente volcada hacia los territorios del EDM y la pista de baile, lo que marca por completo el rumbo del disco que aún en los momentos mas introspectivos le reduce el protagonismo a las guitarras y baterías al mínimo, para hacer del sonido sintético la guía que conecta los temas que si bien resultan mas impersonales, nunca pierden lo interesante.