Lo que en algún momento fue una buena apuesta, hoy se puede afirmar de manera contundente, Los Mundos ha desarrollado la carrera mas consistente de una banda de rock mexicano actual, ya que si nos enfocamos únicamente en su producción discográfica, cuentan desde su formación en 2011, 9 álbumes de estudio, un en vivo, 3 eps mas uno de remixes y otro de reversiones, sin embargo lo mas interesante no es su prolífica manera de componer y grabar, sino la evolución y constante exploración que han ido sumando a su propuesta para ir creciendo, de ser un dúo que se paseaba entre el indie rock, el garaje y el shoegaze a volverse una robusta banda de rock y sicodelia pesada.

Aunque desde sus primeros años el proyecto de origen conformado por Alejandro Elizondo y Luis Ángel Martínez contaba con un formato de grupo para sus presentaciones en vivo, poco a poco integraron en las grabaciones a Ricardo Antunez y finalmente a Raul Gonzales, quienes terminaron acoplándose por completo a Los Mundos, y para este, su segundo álbum de estudio con dicha alineación, grabaron en su propio estudio Las Dunas bajo la producción del mismo Elizondo, quien también llevó a cabo la mezcla junto con Maurizio Terracina de Zurdok, mientras que la masterización corrió a cargo de Matthew J Barnhart, quien ha trabajado con Metz, Bob Mould o The New Pornographers.
Aunque el grupo ha ido macerando con los años un sonido bien propio y característico, es claro que con el tiempo han ido integrando mas elementos a su paleta sonora, como los sintetizadores, los sistemas modulares o las cajas de ritmos que actualmente han cobrado una presencia importante en la propuesta que en ocasiones acerca su base de rock duro sicodélico y blueseado a los límites del space rock o de la electrónica primitiva, mientras sus ingeniosas temáticas llenas de referencias a la ciencia ficción y la literatura fantástica redondean doce canciones de consistencia petrea y dimensiones colosales.