Drahla es una banda proveniente de Leeds Inglaterra, que desde 2015 se mantuvo editando sencillos con una constancia muy tenaz, primero como dueto conformado por la cantante y guitarrista Luciel Brown y el bajista y cantante Rob Riggs, al que en 2016 se incorporó Michael Ainsley en la batería y las percusiones, hasta que en 2019 publican su debut, en el que participa por primera vez el saxofonista Chris Duffin como invitado, logrando conseguir un reconocimiento generalizado y gran fortuna crítica, pero tras publicar una grabación en vivo en 2020, el grupo sufriría diversos estragos por parte de la pandemia Covid-19, que los mantendría en un periodo de inactividad y de reajuste, tanto personal como colectivo.

Tras el difícil y oscuro periodo que vivieron, el grupo se reincorpora mucho más sólido, sumando a sus filas al guitarrista Ewan Barr y agregando a la alineación a Chris Duffin como integrante definitivo, ambas decisiones que han sido determinantes en el crecimiento y desarrollo del ahora quinteto que el año pasado se junta con Matthew Benn, integrante junto con Duffin del proyecto Xam Duo para grabar los instrumentos y con Jamie Lockhart, productor de proyectos como The Cribs y Yard Act quien hizo lo propio con las voces, obteniendo un resultado que no podría haber sido mas favorecedor.
Y es que no solo es un cambio estilístico el que el grupo experimentó, es toda una reconfiguración de su propuesta sonora, que de haberse paseado por varios años ondeando la no muy definida bandera postpunk, etiqueta poco convincente a mi entender, sorprende ahora con una exploración mucho mas singular, en la que las afiladísimas guitarras se hacen más presentes y el saxofón cobra un protagonismo casi absoluto, atestando desaforadas disonancias en clave free jazz, remitiendo por completo actos No Wave como el del recién finado James Chance y sus Contortions, o Art Punk a lo This Heat, mientras la voz principal exacerba su característico spoken Word, fungiendo como un ancla entre el caos.